No hay nada más reconfortante, tierno, sencillo, agradable y caluroso que dar y recibir un abrazo. Se unen corazón con corazón, pensamiento con pensamiento, cuerpo con cuerpo, alma con alma.
Con un abrazo puedes decir tantas cosas al mismo tiempo y lo mejor del asunto es que no necesitas palabras. Derribas murallas, llenas abismos, eliminas diferencias y seguramente si todos lo practicáramos no habría guerras.
Abrazar es una grandiosa medicina. Transfiere energía, y da a la persona que es abrazada un estímulo emocional.
Cada persona necesita: 4 abrazos al día para sobrevivir, 8 para mantenerme y 12 para crecer.


